domingo, marzo 14, 2010


La vorágine


Tomás Oropeza Berumen

México, 13.03.2010.- En un contexto de creciente inconformidad social, violencia y desprestigio del régimen policiaco militar mexicano, la clase capitalista ha redoblado su ofensiva contra los trabajadores para ver realizado su viejo proyecto de reformar la Ley Federal del Trabajo y aprobadas por un Congreso abyecto las reformas estructurales privatizadoras del petróleo, electricidad, educación, etc.

Al parecer los empresarios y su gobierno están muy seguros de que los asalariados y el pueblo mexicano son incapaces de defender sus derechos, controlados como están por los sindicatos del PRI y del PRD, amedrentados por el terror que ha generado la militarización y el miedo al desempleo.

Justo en estos días en que el Sindicato Mexicano de Electricistas y decenas de organizaciones laborales, campesinas, estudiantiles y populares de todo el país ultiman los preparativos para realizar el próximo martes 16 de marzo una huelga política nacional en la que colocarán las banderas rojinegras en las instalaciones de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro ocupadas desde octubre por el ejército y ahora en poder de la Comisión Federal de Electricidad y en venta de garage a empresas extranjeras y a presta nombres.

En una asamblea masiva realizada en el estacionamiento del estadio Azteca los electricistas acordaron que se apostarán en las puertas de los 400 centros de trabajo de que consta la Comisión de Luz y Fuerza hasta que la Suprema Corte de Justicia de la Nación falle sobre el amparo que interpuso su sindicato ante el decreto presidencial de extinción de esa empresa y el despido fulminante de 44 mil trabajadores.
Los trabajadores serán apoyados por ongs, organizaciones sociales, sindicatos, colectivos estudiantiles y populares todos conscientes del peligro de represión gubernamental, que en todo caso será responsabilidad del gobierno calderonista, responsable de esta situación.

Dentro de la ofensiva contra la clase trabajadora el viernes Calderón se comprometió a realizar la reforma a la ley laboral ante la petición que le hiciera la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo, durante su Asamblea número 94. Este cártel patronal agrupa unos 650 mil empresarios. Su presidente Mario Sánchez Ruiz, exigió cambios en la ley laboral y reformas estructurales a cambio de la creación de un millón de empleos “dignos y bien remunerados”.
En el cónclave también estuvieron el dirigente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Armando Paredes; Claudio X González, presidente del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (CMHN) y el gánster sindical Joaquín Gamboa Patrón, presidente del Congreso del Trabajo y secretario general de la priísta Confederación de Trabajadores de México (CTM).
Y desde luego no podía faltar el empleado de todos los anteriores y secretario de Trabajo y Previsión Social Alfonso Lozano Alarcón, brazo ejecutor de la política antiobrera de Calderón, tachada de fascista por sindicatos de Estados Unidos, la India, Venezuela, Brasil, etc.

La realidad es que sin reforma laboral, varias empresas ya aplican sus propias reglas a los trabajadores que contratan. Wal Mart, Mac Donalds, Zara, Burguer King, Dominos Pizza, etc. obligan a sus empleados en el momento de contratarlos a firmar una carta en la que renuncian a organizarse. Y debido al enorme desempleo los trabajadores aceptan lo que sea con tal de tener un salario.
Pero también líderes venales del sindicalismo oficial están acordando con los organismos patronales la cancelación de los contratos colectivos para los nuevos trabajadores. Ese es el caso de la industria textil en los ramos de listones, elásticos, cintas y encajes, donde los líderes de la CTM y la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), ambas pertenecientes al PRI, acordaron con los patrones que los nuevos empleados sólo tendrán derecho al salario y prestaciones de ley, pero no a los beneficios establecidos en los contratos colectivos. Renunciando de este modo a las conquistas en materias de tabulador, prestaciones y condiciones de trabajo según consta en el Diario Oficial de la Federación.

Esta es la verdadera guerra que el gobierno y la patronal están desarrollando contra el pueblo mexicano y en particular contra la clase trabajadora.

Otro frente que Calderón tiene que atender es el surgido la semana pasada a raíz del pleito entre el PRI y el PAN por las alianzas que el blanquiazul esta celebrando con el PRD. Descubriéndose que ambos partidos habían celebrado un pacto para que el PAN se abstuviera de aliarse con el sol azteca en el estado de México a cambio de que el tricolor apoyara la reforma fiscal de Calderón.

En la discusión salió a relucir lo que ya todos sabíamos: que Calderón fue impuesto en Los Pinos gracias al respaldo del PRI “para garantizar la estabilidad del país”, según palabras de la lidereza priísta Beatriz Paredes.

Pese a esta confesión el PRD mantendrá sus alianzas con el partido de Calderón, faltaba más, pues para el senador perredista Carlos Navarrete, “las alianzas no son cosa de principios, sino de táctica”. “No son un matrimonio” diría el coordinador panista en el Senado, Pablo Emilio Madero, a lo que el el lumpeneszco don Manlio Fabio Beltrones (Don Beltrone) replicaría “¿Se trata nomás de una acostadita, sin compromiso?”

Sin embargo el episodio que ahora se quiere minimizar a toda costa, es un buena muestra del grado de las contradicciones que existen arriba, entre la clase política, que está dispuesta a darse hasta con la cubeta por las parcelas de poder que detentan sus miembros o pretenden alcanzar.

De manera soterrada y a veces abierta se puede detectar que al interior de PAN, PRI y PRD hay una lucha intensa que podría resolverse de manera violenta, como ocurrió en 1994, cuando el candidato del PRI Luis Donaldo Colosio fue liquidado por un “tirador solitario” para poner a Ernesto Zedillo.


Hoy por hoy el país está atravesado por intensas contradicciones entre los dueños del dinero y los trabajadores. Entre el cartel de Los Pinos y el Chapo Guzmán y las otras bandas de narcotraficantes.
Entre el ejército y el pueblo que lo repudia y exige, como en Cd. Juárez, que regrese a los cuarteles.
Entre el pueblo y el gobierno de Calderón cuya renuncia ya es un clamor nacional.
Entre el pueblo y los delincuentes que no cesan su carnicería cotidiana. Entre el pueblo y los grupos paramilitares como el Ejército de dios, apoyado por el ejercito de Calderón para combatir a los pueblos zapatistas.
México vive hoy una vorágine, no cabe la menor duda. Y el pueblo tiene la palabra en la definición de su futuro.

domingo, marzo 07, 2010



YA COMENZÓ EL ESTALLIDO SOCIAL

Tomás Oropeza Berumen




México, 7 de marzo del 2010.- Cada día resulta más extendido y evidente el repudio popular al régimen de facto de Felipe Calderón, quien además se hace llamar "comandante supremo" de unas fuerzas armadas que lo tienen en sus manos desde que ayudaron a la mafia empresarial a imponerlo en la presidencia, transformándose en un importante factor de poder gracias al papel de fuerza policíaca que se le adjudicó para llevar a cabo una supuesta guerra contra el narcotráfico.

Una forma del descontento social con las instituciones del Estado han sido los enfrentamientos de pobladores con las fuerzas policíacas, como el ocurrido el lunes 21 de febrero en San Mateo Actopan, delegación de Milpa Alta, D.F., donde sólo con la negociación se logró evitar el linchamiento de tres policías federales que intentaron detener, sin orden de aprehensión a dos jóvenes de ese pueblo famoso por su mole.

Según las notas periodísticas miles de pobladores incendiaron patrullas y dieron una paliza a más de mil 500 policías y granaderos.

A principios de noviembre del 2009 en San Matías Cuijingo, municipio de Juchitepec, estado de México, hubo otro intento de ajusticiar a cuatro supuestos secuestradores. Decenas de habitantes se enfrentaron a la policía y destruyeron varias patrullas. La razón es que no creen en los jueces ni en la policía, como la mayoría de mexicanos.
El jueves 10 de diciembre, en un poblado de San Francisco Chimalpa, edomex, cientos de hombres y mujeres trataron de linchar a un sujeto que intentó violar a una niña. También enfrentaron a los uniformados e incineraron un vehículo policiaco.
Dentro de esta serie de actos bárbaros, de un país en donde la gente desconfía de las instituciones encargadas de administrar la justicia, en Juchitán, Oaxaca, se registró el 18 de febrero un crimen de la turba que quemó vivo a un chaval de 17 años, quien supuestamente había herido y asaltado a un taxista.

Otro antecedente macabro fue la incineración en vida y ante las cámaras de televisión de dos elementos de la Policía Federal Preventiva (hoy Policía Federal), hace 5 años (23 de noviembre de 2005) en Tláhuac, D.F. porque fueron confundidos con robachicos.

La relación de víctimas de la ira ciega y no siempre justa es larga y rebela la existencia de un México bronco que aflora a la menor provocación, descargando su coraje y frustración contra otros que han sido convertidos en delincuentes o polizontes por un sistema socio económico que hunde en la degradación a millones de seres todos los días.

Estos estallidos de furia parecen confirmar las tesis de quienes sostienen que el estallido social del siglo XXI mexicano ya esta en curso. Pero sin un programa revolucionario y gastando la pólvora en infiernitos. Rebelión desarticulada y sin rumbo que fácilmente puede ser reprimida y aislada por las "fuerzas del orden". Incuso instrumentalizada para el negocio de la guerra.

Hoy hasta las encuestas, siempre complacientes con el poder, dicen que cada día es menos la gente que confía en Calderón. En su más reciente ejercicio Consulta Mitofsky encontró que en un año la "popularidad" del michoacano se despomó 13 puntos porcentuales al llegar al 46.2 por ciento el nivel de desaprobación con su forma de gobernar. En tanto que la calificación a los 13 trimestres de su mal gobierno apenas alcanzó el 6.4. Pero en las entidades norteñas la popularidad del michoacano se desplomó casi 19 puntos.

Seguramente la inconformidad ha escalado con el escándalo que se ha producido al conocerse que PAN y PRI pactaron apoyar juntos al asesino con cara de muñeco: el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto al comprometerse Acción Nacional a no celebrar alianzas con otros partidos a cambio de que el tricolor aprobara la reforma fiscal calderonista: aumento al IVA y a productos y servicios del gobierno como la gasolina, petróleo, gas, Diesel, etc.

No olvidemos que Peña Nieto fue, junto con el ex presidente y empleado de la Coca Cola, Vicente Fox, responsable de la brutal represión contra los pobladores de San Salvador Atenco donde la policía violó a decenas de mujeres, mató a un niño y a un estudiante de la UNAM; apaleo y torturó a decenas, profanó hogares, robó y sembró el terror en un operativo de Estado para atemorizar al pueblo mexicano.

De este asunto tenebroso no sale tampoco bien parado el PRD porque decidió aliarse al partido de Calderón, el PAN, responsable junto con el PRI, del establecimiento de la política económica neoliberal.
En quíen podrá confiar el pueblo mexicano, cuando todas sus ilusiones se rompen y hasta los santones de barro quedan al desnudo, como el fundador de los legionarios de cristo, Marcial Maciel del que tantas historias infames se han sabido.

Hay que voltear hacia abajo, a pesar de lo que digan los escépticos profesionales. Hoy la clase obrera está en el escenario de las luchas sociales dando la batalla, mientras otros permanecen paralizados y mudos.

Los electricistas y los mineros, proletarios de carne y hueso, son en estos momentos los aglutinadores del descontento social y están convocando a preparar la huelga política nacional para el próximo 16 de marzo a las 12 horas y una consulta nacional para la revocación del mandato de Calderón a realizarse los días 22, 23 y 24 de mayo.

La lucha por el derrocamiento de Fecal apenas comienza. Y México habrá de pasar por episodios semejantes a los protagonizados por los pueblos sudamericanos que en unos cuantos años fueron capaces de derrocar a varios dictadores que hoy viven en su verdadera patria, los Estados Unidos.

Pero desde ahora habrá que discutir lo que se quiere construir, pues no se trata de quitar a un pésimo gobernante para poner otro igual o peor, que sólo administre el modelo neoliberal, como en Grecia están haciendo los socialistas al imponer una política de shock económico.

domingo, febrero 28, 2010


CAÍDA LIBRE

Tomás Oropeza Berumen

México, 28,02,010.- Cada día es más evidente el fracaso político, social y económico derivado de la aplicación ortodoxa de las recetas neoliberales. A pesar de que el país va en caída libre, se mantiene contra viento y marea la misma estrategia que ha llevado al país al atolladero en que se encuentra, convirtiéndolo en una semi colonia de EE.UU. Y provocando su colapso económico.
Al tiempo que en Estados Unidos la jefa de Seguridad Interna Janet Reno proclama que en la fronteriza Cd. Juárez no existe estado de Derecho y en su país apuntan a Michoacán, Tamaulipas, Coahuila y Chihuahua en la lista de territorios no recomendados para los estadunidenses, la ola de asesinatos y violencia sigue cegando la vida de decenas mexicanos cada semana, sin que la actuación de cuando menos 50 mil efectivos del ejército tenga mayor éxito, a pesar del reciente aumento salarial del 40 por ciento que les otorgó su comandante supremo.
Sin embargo, la aventura de Felipe Calderón sí está sirviendo a quienes con cualquier pretexto invocan la intervención de Estados Unidos. Por ejemplo en El Paso, Texas, los gobernantes locales y empresarios pidieron al presidente Barack Obama que considere una prioridad a Cd. Juárez porque la violencia podría saltar el Río Bravo.
En tanto que sectores adinerados de juarenses han planteado la intervención de los Cascos Azules para pacificar a la delincuencia. En ese sentido el senador Ramón Galindo del PAN propuso la creación de una policía binacional que opere en México, bajo el mando (¡!) de mexicanos.
El resultado de la “nueva estrategia” y el Plan Piloto de Calderón es como la carabina de Ambrocio. No sirve para nada. Y las torturas, detenciones, cateos arbitrarios y desapariciones de ciudadanos a manos del ejército continúan sin aclararse, como es el caso de los hermanos Carlos y José Luis Guzmán Zúñiga, secuestrados en su domicilio por militares en noviembre del 2008. Hoy amnistía Internacional ha tomado el caso en sus manos y de nuevo el gobierno mexicano será exhibido mundialmente como un practicante del terrorismo de Estado.
Para ponerse a salvo de un futuro juicio por violaciones a los derechos humanos y a la Constitución el titular de la SEDENA ha estado insistiendo en la necesidad de reformar la ley. Adaptarla para lograr la impunidad castrense. Y el PRI ha comenzado a flexibilizar su posición a través del presidente de la Comisión de Asuntos Legislativos, Fernando Castro Turrati, quien sostuvo que al ejercito “se le dará el instrumento jurídico que le convenga, pero no tal como lo quiere Calderón”.
En el terreno económico todo va mal: el producto interno bruto tuvo su peor caída en 76 años al descender 6.5 por ciento, según cálculos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Peor que en 1995, año en que el PIB bajó 6.2 por ciento. Las actividades más afectadas el año pasado fueron: la producción industrial que cayó 7.3 por ciento y los servicios menos 6.6 por ciento.
Además el desempleo sigue aumentando. En enero se agregaron 503 mil mexicanos al ejército industrial de reserva que según la misma fuente, ya llegó a los 2 millones 761 mil 360 personas. Cálculo que oculta una realidad más tenebrosa si se toma en cuenta que no considera a los subempleados y a quienes sobreviven en el sector informal, que son 2 de cada 3 de la población económicamente activa de unos 45 millones de personas.
La desocupación según el Inegi es de 5.87 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA). Gracias al presidente del empleo, como rezaba Calderón en su campaña hoy se ha incrementado un 79 por ciento, respecto al 2006, año en que fue entronizado en Los Pinos y el número de desempleados creció un millón 212 mil personas.

Y a pesar de que desde hace 30 años los gobiernos neoliberales hacen el papel de saltimbanquis para atraer al capital extranjero, ofreciéndole en charola de plata fuerza de trabajo barata, control sindical casi absoluto, recursos naturales e infraestructura casi gratis, así como apapachos fiscales la Inversión Extranjera Directa (IED) se redujo más del 50 por ciento durante el año pasado respecto al 2008.
Entraron a México 11 mil 752.6 millones de dólares entre enero y diciembre, que comparados con los 23 mil 170.1 millones de dólares registrados en 2008, representan menos de la mitad. Siendo el mayor desplome en dos sexenios.

Otro dato que indica la falta de confianza en las estrategias del panista es la huida de capitales durante los 3 largos años en que ha sido presidente de facto. 57 mil 700 millones de dólares se han ido en busca de mayores garantías y ganancias. Según el Banco de México (BM) el año pasado salieron del país recursos de mexicanos por 18 mil 562 millones de dólares. Más del doble de los 9 mil 80 millones de dólares que se escaparon en 2008.

En el periodo de enero de 1995 a diciembre de 1997 la transferencia de activos por empresas y ciudadanos mexicanos al exterior sumó 6 mil 551.6 millones de dólares. Es decir por cada dólar que se fue de México entre 1995 y 1997 salieron 9 dólares entre enero de 2007 y diciembre de 2009. ¿Pura coincidencia con el primer tramo del gobierno de Calderón? Si es que termina su administración, pues cada día crece el descontento y ya son millones quienes exigen su renuncia.

El producto interno bruto tuvo su peor caída en 76 años al descender 6.5 por ciento, según cálculos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Más grave que en 1995, año en que el PIB bajó 6.2 por ciento. Las actividades más afectadas el año pasado fueron: la producción industrial que cayó 7.3 por ciento; los servicios, menos 6.6 por ciento.

Además el desempleo sigue aumentando. En enero se agregaron 503 mil mexicanos al ejército industrial de reserva que según la misma fuente, ya llegó a los 2 millones 761 mil 360 personas. Cálculo que oculta una realidad más tenebrosa si se toma en cuenta que no considera a los subempleados y a quienes sobreviven en el sector informal, que son 2 de cada 3.

La desocupación según el Inegi es de 5.87 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA). Gracias al presidente del empleo, como rezaba Calderón en su campaña hoy se ha incrementado un 79 por ciento, respecto al 2006, año en que fue entronizado en Los Pinos y el número de desempleados creció un millón 212 mil personas. Y a pesar de que desde hace 30 años los gobiernos neoliberales hacen el papel de saltimbanquis para atraer al capital extranjero, ofreciéndole en charola de plata fuerza de trabajo barata, control sindical casi absoluto, recursos naturales e infraestructura casi gratis, así como apapachos fiscales la Inversión Extranjera Directa (IED) se redujo más del 50 por ciento durante el año pasado respecto al 2008.
Entraron a México 11 mil 752.6 millones de dólares entre enero y diciembre, que comparados con los 23 mil 170.1 millones de dólares registrados en 2008, representan menos de la mitad. Siendo el mayor desplome en dos sexenios.

Otro dato que indica la falta de confianza en las estrategias del panista es la huida de capitales durante los 3 largos años en que ha sido presidente de facto. 57 mil 700 millones de dólares se han ido en busca de mayores garantías y ganancias. Según el Banco de México (BM) el año pasado salieron del país recursos de mexicanos por 18 mil 562 millones de dólares. Más del doble de los 9 mil 80 millones de dólares que se escaparon en 2008.

En el periodo de enero de 1995 a diciembre de 1997 la transferencia de activos por empresas y ciudadanos mexicanos al exterior sumó 6 mil 551.6 millones de dólares. Es decir por cada dólar que se fue de México entre 1995 y 1997 salieron 9 dólares entre enero de 2007 y diciembre de 2009. ¿Pura coincidencia con el primer tramo del gobierno de Calderón? Si es que termina su administración, pues cada día crece el descontento y ya son millones quienes exigen su renuncia y serán muchos más los que se sumen a esa demanda en la jornada nacional que se realizará los días 22, 23 y 24 de mayo.
Por ahora quienes siguen en lucha son electricistas y mineros que junto a otros sectores han comenzado a preparar una huelga nacional, forma de lucha difícil de llevar a cabo con el éxito y combatividad que se necesita para obligar a la pandilla gubernamental y empresarial a tomar en cuenta los intereses populares.

domingo, febrero 21, 2010


HACIA UNA DICTADURA


Tomás Oropeza Berumen

México, 20.02.010.- Todo parece indicar que el proceso de derechización y endurecimiento autoritario del gobierno de Felipe Calderón no tiene obstáculos serios, capaces de impedir su avance. Y que la tendencia hacia el establecimiento de una dictadura, de apariencia tripartidista y “democrática”, apoyada por los militares avanzará en los próximos años.

El discurso del titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, general Guillermo Galván Galván, en la celebración del Día del Ejército, demandando un marco jurídico que garantice la impunidad para las acciones del ejército en la supuesta guerra contra la delincuencia organizada, es indicio de que se avecinan tiempos de mayor represión contra los movimientos populares y persecución de quienes no creen en las fábulas gubernamentales.

La supuesta guerra contra los carteles del narcotráfico, que deja intactas las finanzas y riquezas de los traficantes, se ha convertido en un gran negocio, no solo para los delincuentes, sino también para quienes se supone que los combaten. Y está sirviendo como el pretexto para militarizar el país.

En su alocución, urgiendo la aprobación de leyes que le den “certidumbre” a las acciones castrenses, Galván sentenció que no debe prolongarse demasiado el combate militar contra el narco. Pasando por alto que conforme a la Constitución Mexicana el ejército no puede asumir el papel de la policía, conminó a discutir las reformas jurídicas que regulen la participación del ejército en tareas de seguridad interior; a reformar la Constitución para ponerla a modo de los intereses del estamento castrense.

O dicho en otros términos: si se quiere acabar cuanto antes con la delincuencia organizada, es indispensable reformar la constitución y aprobar las leyes que pongan a salvo a los militares de futuros juicios por su actuación pasada, presente y futura. Que no les vaya a pasar lo que les sucedió al ex general brigadier Arturo Acosta Chaparro (por cierto, acusado de narcotráfico y proteger al cartel de Juárez) y al también general Francisco Quiroz Hermosillo. Ambos responsables durante la guerra sucia contra la guerrilla del asesinato, tortura y muerte de cientos de campesinos.

Calderón, en la misma frecuencia, insistió por enésima ocasión en la urgencia de hacer los cambios que le permitirán arrebatarle al pueblo mexicano sus derechos democráticos, como el de manifestación, la libertad (tan restringida) de expresión, el derecho de huelga, de organización, etc.

Por lo pronto les otorgó un incremento del 40 por ciento a los militares para tenerlos contentos, mientras a los profesores y demás asalariados les impuso un tope del 4 por ciento.
Cuando Galván Galván advierte que “estarán atentos a las manifestaciones con dudosos patrocinios, cuyo objetivo es la calumnia y el desprestigio, buscando que los delincuentes obtengan una ventaja circunstancial y momentánea en el seno de la opinión pública (…)” (La Jornada, 20 de febrero 2010) esta insinuando que todos los que critican la estrategia militarista de Calderón en el combate al narcotráfico y en su política económica, son cómplices de los criminales.
Y uno se pregunta: ¿Acaso los juarenses que cansados de tres años de violaciones a los derechos humanos, asesinatos, etc. que se elevaron en mil por ciento con la llegada del ejército a CD. Juárez sirven a los capos de la droga porque exigen airadamente la salida de los soldados y la renuncia de Calderón? ¡Qué fácil es calumniar al pueblo, descalificarlo!
Otras señales ominosas: la liquidación de la paraestatal Luz y Fuerza del Centro, la destrucción del contrato colectivo del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), el despido masivo de más de 44 mil trabajadores en octubre pasado.
La declaración de inexistencia de la huelga minera de Cananea y el despido de sus mil 200 trabajadores por el Grupo Minero México; la cancelación del Contrato Colectivo de Trabajo que el Sindicato Minero había pactado con la citada compañía concesionada a Germán Larrea, al que Javier Lozano Alarcón, titular de la secretaría del Trabajo dio instrucciones para que reanude las operaciones de la empresa contratando a nuevo personal.
Esto ocurre en al cumplirse cuatro años de la muerte de 65 trabajadores de la mina Pasta de Conchos, Coahuila, también propiedad del Grupo Minero México, sin que el gobierno haya movido un dedo para rescatar los cuerpos de las víctimas de ese crimen industrial.
Todo ello al tiempo que se envió a miles de policías federales y soldados para intimidar en Cananea , a los mineros que están recibiendo apoyo moral de electricistas del SME, estudiantes y decenas de organizaciones sindicales y campesinas que participaron en el XI Foro Nacional Minero y presenciaron cómo los trabajadores en huelga desde hace dos años y siete meses, pusieron en marcha la maquinaria del socavón, demostrando de esta manera la falacia de los pretextos que sirvieron a las autoridades del trabajo (el Tribunal Colegiado en materia de Trabajo) para determinar el fin de la relación laboral.

Irónicamente, mientras el PRD hace alianzas con el gubernamental PAN y desaparecen la falsa alternativa del “menos peor” que representaban para muchos en los procesos electorales, debilitando de paso el movimiento de Andrés Manuel López Obrador, quien se ha desdibujado por su oportunismo, en el país resisten a la política neoliberal desarticuladamente cientos de movimientos sociales, miles de individuos y colectivos que defienden los derechos laborales, educativos y agrarios.
Las contradicciones sociales siguen existiendo, a pesar de que arriba los señores del dinero y las armas lo ignoren. Y hasta en el seno mismo del grupo oligárquico en el poder se libra una lucha sorda por apropiarse de timón del Estado y esta no tardará en volverse cruenta. Ya lo veremos.